Cotilleo
Una cosa en la que me fijé cuando estuve en Barcelona las Navidades pasadas es lo mucho que cotillea la gente por la calle. No sé si es que en Londres no me fijo tanto porque voy a lo mío o porque la gente habla mil idiomas distintos, pero el caso es que en el espacio de unos días escuché más información personal ajena que en año y medio.
Íbamos J y yo bajando por Passeig de Gràcia y escuchamos a una chica contarle a un chico que cuando dos personas (¿dos amigos?) discuten en realidad a quien más “dan por culo” es a ella. J me preguntó si estaban hablando de lo que a él le parecía que estaban hablando. Le respondí que no exactamente.
Luego un día, creo que por la Gran Via o alguna calle paralela, escuchamos a una señora algo mayor comentar a otras dos señoras que su hijo, o quien fuese, cuando era pequeño no bebía leche porque no le “cogía bien el pecho”, o quizás “el pezón”. No recuerdo en qué idioma fue ni qué palabra usó exactamente pero a mí me pareció bastante gráfico para una conversación ajena a plena luz del día.
Por último, como si no hubiese tenido ya bastante, paseando por el Passeig Marítim nuestro último día entero en Barcelona, escuchamos a una señora mayor anunciar a un grupo de gente y al mar entero que “ella” (no sabemos quién) “lo que quería era tener un hijo, pero que se lo cuidasen otros”.
A mí me sorprende esta capacidad de la gente para compartir información tan poco favorecedora, propia o no, en plena calle. Me hubiese bastado sentarme al lado de esta última señora o seguir un rato a la de más arriba para enterarme de muchas cosas desagradables que en realidad no me importan. Me pregunto si yo también tengo este tipo de conversaciones y no pienso en que otra gente me estará escuchando, pero yo juraría que cuando llego a las partes más jugosas como mínimo bajo la voz.
Recuerdo ahora otra vez, hace ya muchos años, posiblemente cuando estaba haciendo el bachillerato, que en el bus de vuelta a casa la mujer que se sentaba delante de mí iba informando al conductor y de paso al bus entero de que su hijo se encontraba mal: nos enteramos incluso del color de lo que hacía cuando iba al baño. No sé qué le hizo pensar a esta mujer que nos importaba; o peor aún, que a su hijo no le importaría que lo compartiese…







